Los dolores de El Barro y la costilla: mi primera novela (3ª parte)

18/03/2016

presentación el barro 2

Mi menda en la presentación (foto de Floro del Monte)

El 15 de abril de 1970 George C. Scott se quedó viendo en su casa un partido de jóquey y rechazó el Óscar a mejor actor por su interpretación en Patton. Al parecer estos premios le parecían degradantes. El 15 de abril de 2011 presenté El barro y la costilla en la Casa de la Provincia de Sevilla, salón de actos, precioso todo, marco incomparable y Viernes de Dolores oliendo azahar. Y también dos huevos duros.

Si hay algo de lo que suelo tener las mismas ganas que de morirme es de presentar un libro, y si es el mío, ya es que me dan los dolores. Pero claro, había que presentar por el acuerdo, que no quiero recordar, al que llegué con la editorial. Vale, está claro que hay que exhibir tu obra para que se dé a conocer, pero allí solo se la di a conocer a familiares y amigos. Tengo mucha suerte porque, aunque por esta zona solo hay madre, dos primos y una tía, amigos y allegados tengo más de los que me merezco. De manera que aparecieron más de cien personas y los 65 ejemplares que llevó el representante de la editorial volaron y se vendieron antes de que yo terminara de hablar, o sea, de sufrir los dolores de la maldita presentación, vaya.

presentación el barro 1

Natalia y nosotros dos (foto Floro del Monte)

La cosa no fue mal, el representante de la editorial dijo lo suyo, mi amiga Natalia García Márquez, a la que agradezco en grado sumo que accediera a acompañarme en la mesa para presentar la novela en el último momento, con las tablas que da la docencia habló muy bien de la misma, y yo le eché cojones y parloteé durante un buen rato sin dar mucho el cante. Después dediqué y firmé todos los libros que me pusieron por delante hasta que no me acordaba del nombre de nadie y mi letra se tornó ilegible. Yo encantado, pero dolorido.

Hoy es Viernes de Dolores de 2016, 18 de marzo, han pasado casi cinco años, alguna presentación que otra más, y todavía me siguen dando por saco estos actos del demonio. Es que son un dolor, nada más que pensar en que dentro de poco tengo otra se me retuercen las dendritas y hielan los tuétanos. Pero eso es así, hay que mostrar tu obra al mundo. Menos mal que mis compañeros se dan más maña que yo, y tienen ganas, y no les producen dolores presentar relatos ni en Viernes de Dolores ni ningún otro día. Unos monstruos, se lo aseguro.

(Imágenes: Floro del Monte: florodelmonte.blogspot.com.es)

Share Button

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.